La tierra de David Vann

DAVID-VANN_by Marta Fernández

David Vann en una fografía de Marta Fernández.

David Vann (Alaska, 1966) es un escritor que no es cualquier escritor, y que escribe novelas que no son cualquier novela. Esto, que puede parecer una simpleza, es una forma de expresar que David Vann tiene algo que le hace especial. Fundamentalmente dos cosas: los temas que trata y, lo más importante, cómo escribe.

Tierra_David Vann

Literatura Mondadori. 2013.

Desde que hace ya cinco años (¡dios mío!) leyera Sukwan Island, donde el autor afronta el suicidio de su padre, tenía ganas de volver a él. Y lo he hecho con «Tierra» (Literatura Mondadori, 2013), una novela que cambia de paisaje –de la fría Alaska a la calurosa California— y de registro –de dos personajes, padre e hijo–, a una relación familiar también pero de más miembros. Son Galen, el protagonista, y su madre; su prima Jennifer y su tía Helen, además de la abuela. La oscura relación entre ellos, el paisaje –la tierra—, el calor, la violencia, el primer amor y la pérdida de la virginidad son los elementos que David Vann maneja a la perfección para provocar en el lector una mezcla de atracción y rechazo, una atmósfera opresiva que, en mi opinión, define muy bien su estilo y el atractivo de la novela.

Galen se detuvo y sintió su conexión con el suelo, se quitó las botas y los calcetines, concentrado en sentirse más liviano. Dejar que la energía de la tierra le subiera a través de las plantas de los pies. Echó a andar otra vez pero intentando que todo fuera improvisado, que sus movimientos fueran auténticos, trató de caminar con suavidad sin pensar en que caminaba con suavidad. Estaba empezando a aprender lo que era el Movimiento Auténtico, no lo dominaba aún.

Galen, que lee Siddhartha y El profeta, de Kahil Gibran, es el joven que desea ir a la universidad y salir del mundo opresivo en el que su madre ha convertido su existencia: «su madre había hecho de él, su propio hijo, una especie de esposo». Y es su prima Jennifer –que le considera un indeseable— quien sin embargo le hace trascender ese estrecho mundo para conocer sin preámbulos la primera forma del amor:

Todo cuanto había leído en Hustler, Playboy y Penthouse se hacía realidad. El clítoris estaba allí donde decían, nudoso y altivo, como una erección en miniatura…

Como único contrapunto al desamparo del joven protagonista, Vann se atreve a trenzar varias escenas de un erotismo absolutamente perturbador y descarnado que, si siempre suponen un desafío para cualquier escritor, él sabe resolver con mucha destreza para integrarlas en la novela sin que sean simplemente un reclamo fácil para el lector.

La novela posee una tremenda intensidad y belleza en los dos primeros tercios del libro, los que corresponden a la introducción y el nudo –donde Vann lo borda–, mientras que una vez alcanzado el punto álgido, como si hubiera quedado exhausto después de derrochar tanto talento, el desenlace fuera innecesario. Un final mal resuelto que se le puede perdonar porque, como decía al principio, David Vann no es cualquier escritor. Tiene un don, una mirada especial que posa sobre todos sus personajes y los convierte en seres irrepetibles.

Dice Manuel de la Fuente, de ABC (y lo subraya la propia editorial en la contraportada), que «Como Melville, Faulkner y McCarthy, Vann ya es un grande de la literatura americana de hoy». No sé si será cierto, pero da igual. Créanme a mí al menos. Lean a David Vann, no se arrepentirán. Yo seguiré haciéndolo aunque pasen, otra vez, algunos años.

Y no se pierdan la interesante entrevista de Inés Martín Rodrigo (ABC) con el autor: «No busco escribir la gran novela americana».

P.D.- Leí Tierra en la versión e-book de Nubico.

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«Sukkwan Island»

Por David Vann

Y de Vargas Llosa a David Vann, de un premio Nobel a un escritor novel, del papel al e-book, del español al inglés, de la selva peruana a la inhóspita Alaska…, un gran salto para leer «Sukkwan Island», una novela que equilibra su brevedad con un argumento sobrecogedor.

Lo admirable es que su autor, David Vann, consigue armar esa historia con una tremenda austeridad de recursos: apenas dos personajes, padre e hijo (Jim y Roy), que se mueven en un único escenario que es la remota isla Sukkwan en Alaska. Por cierto, alguien podrá decir que la propia isla es un personaje más y el tercer vértice del triángulo. Es posible, pero quizá porque los otros dos son muy potentes o porque en inglés se me escaparon muchos matices, me parece que la isla tiene el papel de un gran secundario.

La austeridad es, por lo tanto, de personajes, escenarios e incluso de diálogos. Entonces, ¿qué queda para hacer de esta novela algo tan especial? Lo realmente importante es la relación entre un padre -que ha perdido a su mujer por sus propias infidelidades- y su hijo adolescente con el que quiere reconciliarse. Y el mérito del autor es contarlo con un distanciamiento que engrandece el atractivo del relato.

Ediciones Alfabia

Sukkwan Island está editado en español por Ediciones Alfabia. Un libro que ha merecido numerosos premios y se ha vendido muy bien en otros países pero que, independientemente de su éxito, recomiendo vivamente por lo que siempre busco en un libro, que al menos no te deje indiferente. Por cierto, el e-book que leí lo descargué de forma gratuita en iBooks e incluía “bonus material”, es decir, varios capítulos de su siguiente novela también con nombre de isla, ‘Caribou Island’.

Por si te interesa conocer más detalles sobra la novela o el autor, dejo aquí dos enlaces sobre lo que han dicho otros a modo, también, de “bonus material”:

– David Vann afronta el suicidio de su padre en ‘Sukkwan Island’ (elPeriódico.com)
– David Vann, debut por la puerta grande (El Cultural.es)