Razones para leer los relatos de Ha Jin

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Hay dos razones por las que quería leer a Ha Jin: porque la biografía del escritor chino llamó mi atención y porque escribe cuentos o relatos. Probablemente las dos mismas razones por las que muchos otros –quizá usted mismo- no lo vayan a leer nunca.

¿Por qué leer a un escritor chino que escribe en inglés y precisamente cuentos?

Yo sí tenía ganas y mucha curiosidad de leer lo que escribe alguien tan aparentemente alejado de nuestra geografía y de nuestra propia concepción cultural. En primer lugar porque su peripecia vital lo hacía muy atractivo; entre otras cosas se hizo escritor casi por necesidad. El mismo Ha Jin, escritor de origen chino afincado desde 1985 en Estados Unidos, se definía al principio como «escritor que vive en América, que escribe en inglés, pero soy un escritor chino», aunque con el paso de los años ha reconocido que «China le queda cada vez más lejos» y que ahora se siente más cercano a los Estados Unidos, donde imparte clases de literatura y talleres de escritura creativa en la Universidad de Boston.

Pero es que además –y tiene mucho mérito-, siendo un joven soldado en el Ejército Popular de Liberación, Ha Jin tuvo tiempo para leer el Quijote y algunas novelas de los clásicos de la literatura rusa como Tolstoi, Dostoievski, Chéjov o Puskin.

Y en segundo lugar porque, aunque ya se han publicado con anterioridad en España, por Tusquets, algunas de sus primeras novelas, es la primera vez que se edita en nuestro país un volumen de ficción breve de este escritor. Si hasta ahora sus relatos no se han ganado el favor lectores y críticos en lengua castellana puede que sea, como dicen los editores, «posiblemente como consecuencia del prejuicio que todavía permanece de forma latente hacia este género literario». Si esto último es o no cierto, no lo sé, pero qué quieren que les diga. Yo soy lector de cuentos, y los de Ha Jin me parecen de primera.

«Una llegada inesperada y otros relatos» (Ediciones Encuentro, 2015), es una antología que reúne, en orden cronológico, trece de los cuentos más reseñables del escritor chino-americano nacido en 1956 en Liaoning, provincia del noreste de China que limita con Corea del Norte. Son cuentos que, como toda su narrativa breve, tratan de la experiencia vital del autor, «que abarca situaciones y recuerdos personales en China, su posterior emigración a los Estados Unidos y su adaptación final al mundo occidental».

«Esto es América, donde tenemos que aprender a confiar en nosotros mismos y no inmiscuirnos en los asuntos de los demás», escribe al final de uno de sus cuentos.

Es fácil adivinar en algunos de los relatos que sitúa en China resonancias de Chéjov, así como de la mejor narrativa norteamericana en los que escribe sobre las dificultades de la emigración, y que nos trasladan a Flushing, en el estado de Nueva York. Todos ellos -no estrictamente autobiográficos pero sí basados en hechos reales-, están escritos con una técnica y una emoción muy bien administradas:

Pequeñas dosis de literatura de la buena, especialmente indicadas para leer en el tren, delante de la chimenea, en la cama antes de dormir o donde al lector más le plazca.

En mi selección han quedado subrayados relatos como Vivo, La mujer de Nueva York, Avergonzado o La casa del cerezo llorón.

Háganme caso, por favor, olviden sus prejuicios sobre los autores orientales y los relatos y denle una oportunidad a Ha Jin. Yo les he dado mis razones, pero hay muchas más y ustedes encontraran las suyas propias. Sus relatos son deliciosos y dejan un poso especial. Tanto como para volver hacia sus novelas, por ejemplo hacia su primer gran éxito literario, Waiting (publicada en español como La espera), que recibió en 1999 el National Book Award y el PEN/Faulkner Award en 2000.

DISCLAIMER (aviso): Solicité el libro a Ediciones Encuentro, que tuvo la gentileza de hacérmelo llegar.
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3 pensamientos en “Razones para leer los relatos de Ha Jin

  1. Pues te haré caso Javier, aunque yo prejuicios de los que hablas no tengo demasiados. De libros, como de todo y no me suelo dejar nada en el plato (que así me educaron en casa). Y ya puestos, porque no sé participar sin poner mi granito de arena, estoy terminando los Cuentos completos de Katherine Anne Porter (Lumen). No he leído a demasiados autores norteamericanos y estos relatos me han invitado a seguir con ellos. abrazos y gracias por tu impulso litera´rio

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  2. Pues te haré caso Javier, aunque yo prejuicios de los que hablas no tengo demasiados. De libros, como de todo y no me suelo dejar nada en el plato (que así me educaron en casa). Y ya puestos, porque no sé participar sin poner mi granito de arena, estoy terminando los Cuentos completos de Katherine Anne Porter (Lumen). No he leído a demasiados autores norteamericanos y estos relatos me han invitado a seguir con ellos. abrazos y gracias por tu impulso literario.
    perdón, no quería pasar al anonimato

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