El escandallo y otras lecciones editoriales

FeriadellibroFrankfurt--644x362_ABC

Feria del Libro de Frankfurt. Fotografía ABC.

   La curiosidad, el amor por los libros y un cambio de rumbo profesional han hecho que mis pasos se dirijan ahora hacia «el mundo de los libros». «Ya, pero eso de “los libros”… qué es exactamente», se pueden preguntar ustedes con razón. Diría que es algo bastante concreto por un lado -todos sabemos lo que es un libro- pero también algo muy  amplio y difuso por el otro. Por eso mismo, y porque también yo me lo pregunto, me he vestido con el uniforme de «explorador de nuevos territorios librescos» y, armado con una libreta de notas Moleskine y un bolígrafo BIC de punta negra, me he lanzado a explorar.

Una manera de adentrarme en los vericuetos del libro ha sido matricularme en un Curso de Edición Profesional. Se trata del master que organiza Taller de los Libros en colaboración con un puñado de editoriales independientes y, por lo tanto pequeñas, en Madrid y Barcelona.

   Desde entonces he ido dibujando en mi cabeza un mapa incipiente del «sector editorial», quizá el término más cercano a ese concepto de «mundo de los libros». No es un curso tan académico como práctico (hasta cierto punto también), pero por allí han pasado hasta el momento algunos de sus protagonistas: editores como Joan Eloi Roca y Claudia Casanova (Ático de los Libros), Donatella Lannuzzi (Gallo Nero), Daniel Osca (Sajalín Editores) o Diego Moreno (Nórdica Libros), además de Marina Sanmartín (@masanma), del equipo de comunicación de FNAC en Madrid.

   Ese mapa me ha servido para conocer y reconocer asuntos como los hitos en el proceso del libro, la Ley de la Propiedad Intelectual, los derechos de autor, la economía del libro o el funcionamiento de las agencias literarias, así como alguna de las técnicas utilizadas en el sector. Entre ellas, el escandallo y la «bicicleta»:

Según el diccionario de la lengua española (DRAE) escandallo es, entre otras acepciones, la «determinación del precio de coste o de venta de una mercancía con relación a los factores que lo integran».

   En nuestro caso el escandallo debe determinar el precio final del libro (el libro también es una mercancía) en función de factores, entre otros, como el número de páginas, derechos de autor, precio de la traducción, los costes de producción y, desde luego, el número de ejemplares a imprimir. Un ejercicio clave -mezcla entre bola de cristal y quiniela- para poder prever la vida y rentabilidad del título a publicar. La bicicleta es la manera coloquial de referirse en el sector al ciclo del dinero en una editorial.

   Pero ha habido otros descubrimientos, otros takeaways que me llevo y que -sin querer ser exhaustivo ni ordenado-, paso a transcribir desde mi cuaderno de notas:

♦  La idea romántica del libro y la edición está muy bien pero la realidad es más cruda: aunque no lo sea todo, el negocio es el negocio también en el mundo de los libros.

♦  El sector del libro da para pocas alegrías y todos sus actores (editor, distribuidor, librero…) tienen motivos para la queja.

♦  El distribuidor es una figura clave, y por eso se lleva una parte importante del pastel. Si no tienes un buen distribuidor que coloque tus libros en las librerías no eres nadie.

♦  Hay tal avalancha de novedades que los libros, siendo muy optimista, no aguantan en las librerías más de tres meses. Y eso genera un gran problema a las editoriales: las devoluciones.

♦  La gente no entra en las librerías, que cada vez venden menos libros. Por eso los cafés, los vinos y otras actividades varias que han surgido a su alrededor.

♦  La calidad del libro como objeto despierta distintos pareceres: desde para quien es una exigencia irrenunciable hasta para quien no es determinante (al lector no le importa).

♦  El libro electrónico no despierta pasiones, ni entre editores ni lectores. Pero hay que estar ahí por si acaso. También hay quien opina que dentro de poco «veremos los cubos de basura llenos de e-readers».

♦  Las redes sociales tampoco ayudan a vender, pero es importante hacer ruido y que te vean para crear imagen de marca.

♦  Las agencias literarias juegan un papel de agente doble: se deben a los autores a los que representan pero también a los editores que compran sus manuscritos.

♦  Para una editorial es muy importante construir un catálogo coherente y tener la certeza de no defraudar al lector.

♦  Latinoamérica -aunque es un mercado imprescindible para cualquier editorial- no es un objetivo en sí mismo sino el lugar donde dirigir lo que no se vende en España.

   Apuntes estos, y algunos otros, que no hacen muy vistoso el panorama de los libros desde un punto de vista de negocio. Sin embargo, y además del recurrente argumento de la crisis, ya hubo quien hace algunos años puso el dedo en la llaga:

En España no se venden apenas libros, sencillamente, porque no se lee. No hay crisis especial. No se ha leído nunca. Pío Baroja, 1946

   Curiosamente, en mi opinión, el lector es el gran olvidado en la cadena de valor del libro, si bien podríamos decir a don Pío que ahora se lee un poco más. En cualquier caso, y con estos mimbres, la posibilidad de emprender en el sector editorial sigue siendo una opción. Consuela e ilusiona al mismo tiempo escuchar a alguien que ya lo ha hecho decir que «se puede vivir de esto».

   Seguiremos informando…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s