LA PALABRA INFINITA

Susan Sontag, narradora y rumiadora

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Retrato de Susan Sontag, en Francia, en noviembre de 1972. (Jean-Regis Rouston, Roger Viollet/Getty Images)

Como escritora, como alguien que hace literatura, soy tanto una narradora como una rumiadora.

«Las ideas me mueven. Pero las novelas no están hechas de ideas, sino de formas. Formas del lenguaje. Formas de la expresividad. No tengo una historia en mi cabeza mientras no tenga la forma. (Como Vladimir Nabokov dijo: “El patrón de la cosa precede a la cosa”). Y  —de modo implícito o tácito— las novelas están hechas del sentido del escritor sobre lo que es la literatura o sobre lo que puede ser».

«Toda obra de escritor, toda ejecución literaria es, o aspira a ser, un registro de la literatura misma. La defensa de la literatura se ha vuelto uno de los temas principales del escritor. Pero, como observó Oscar Wilde, “una verdad en el arte es aquella cuya contradicción es verdad también”».

«Parafraseando a Wilde, yo diría: una verdad sobre la literatura es aquella cuyo opuesto es verdad también».

«Así, la literatura —y hablo de modo prescriptivo, no sólo descriptivo— es timidez, duda, escrúpulo, fastidio. Es también —y de nuevo, tanto de modo prescriptivo como descriptivo— canción, espontaneidad, celebración, bendición».

Susan Sontag (1933-2004) en su discurso de aceptación del Premio Jerusalén 2001.

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