El elogio de la sombra

3_Junichiro_Tanikazi_-_El_Elogio_De_La_SombraSombra: 1. Oscuridad, falta de luz, más o menos completa. 2. Proyección oscura que un cuerpo lanza en el espacio en dirección opuesta a aquella por donde viene la luz. 3. Imagen oscura que sobre una superficie cualquiera proyecta un cuerpo opaco, interceptando los rayos directos de la luz. 4. Lugar, zona o región a la que, por una u otra causa, no llegan las imágenes, sonidos o señales transmitidos por un aparato o estación emisora. 5. Espectro o aparición vaga y fantástica de la imagen de una persona ausente o difunta.

Estas son las primeras acepciones que a la palabra sombra otorga el Diccionario de la lengua española (DRAE). Lo que yo no sabía era que Junichiro Tanizaki (Tokio, 1886-1965) había escrito un pequeño libro – «El elogio de la sombra» – publicado en España por Siruela, explicando de una forma muy bella que en la estética tradicional japonesa lo esencial es captar el enigma de la sombra. Pilar Rubio (@viajaresleer) lo calificó en Twitter como «un ensayito taoista en su sentido  estético último que obliga a “ver”en otra dimensión». A lo que añadió: «Y lo puedes complementar con “Mirar” de John Berger, otra mirada más… occidental». Queda dicho y espero poder complementar algún día la sombra de Tanizaki con la mirada de Berger.

Lo que hace Tanizaki, con una prosa muy cuidada y en ocasiones divertida -«es, sin lugar a dudas, uno de los mayores escritores de la literatura japonés contemporánea»-, es eso: contraponer la estética occidental y el gusto por la luz, con la estética tradicional japonesa y el gusto por la sombra o la penumbra:

Así como una piedra fosforescente, colocada en la oscuridad, emite una radiación y expuesta a plena luz pierde toda su fascinación de joya preciosa, de igual manera la belleza pierde su existencia si se le suprimen los efectos de la sombra.

Pero puede ser más claro y mordaz en la comparación:

Nosotros apreciamos la pátina sobre la plata y el cobre; ellos la consideran sucia y antihigiénica, y no están contentos hasta que el metal brilla a fuerza de frotarlo. En sus viviendas evitan cuanto pueden los recovecos y blanquean techo y paredes. Incluso cuando diseñan sus jardines, donde nosotros colocaríamos bosquecillos umbríos, ellos despliegan amplias extensiones de césped.

¿No es fascinante?

P.D.- Debo el descubrimiento de este librito a un arquitecto, Israel Belloso, que además tuvo a bien regalármelo. Mi agradecimiento es para él.

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3 pensamientos en “El elogio de la sombra

  1. Este libro es una auténtica delicia.. un breve ensayo de los que hacen disfrutar y… quiza ya lo hayas leido pero “La llave” novela tambien de este gran autor, es excelente.

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