Tiempo de silencio recobrado

tiempo_silencio3

Con verdadera sorpresa recobré un libro que ni siquiera sabía prestado o perdido. Fue este verano. Mi hermano me lo devolvió después de varios años. Por su puesto recordaba su título, el autor y, sobre todo, aquella característica fotografía en blanco y negro de la portada: «Tiempo de silencio», de Luis Martín-Santos (Larache, Marruecos. 1924). En las primeras páginas, escrito con letra de juventud, aparecía mi nombre y una fecha: viernes 7 de marzo de 1980.

Sonaba el teléfono y he oído el timbre. He cogido el aparato. No me he enterado bien. He dejado el teléfono. He dicho: “Amador”. Ha venido con sus gruesos labios y ha cogido el teléfono.

Así comienza la novela publicada por Seix Barral en 1961. Ahora que la he vuelto a leer -en un itinerario de regreso literario al futuro- me sorprende haber leído aquella obra cuando era un imberbe de 18 años. Con un estilo correoso en ocasiones «lo más significativo del libro es su decidido y revolucionario empeño por alcanzar una renovación estilística a partir -ya que no en contra- del monocorde realismo de la novela española de la época en que apareció».

Tiempo de silencio es el retrato de la miseria de un Madrid de posguerra por el que circulan pícaros, gitanos, borrachos, estudiantes, serenos, personajes de pensión y prostitutas; seres que viven para sobrevivir en un tiempo de silencio donde, también, habitan ratoncillos blancos de laboratorio.

Es un tiempo de silencio. La mejor máquina eficaz es la que no hace ruido. Este tren hace ruido. Va traqueteando y no es un avión supersónico, de los que van por la estratosfera, en los que se hace un castillo de naipes a veinte mil kilómetros de altura. Por aquí abajo nos arrastramos y nos vamos yendo hacia el sitio donde tenemos que ponernos silenciosamente a esperar silenciosamente que los años vayan pasando y que silenciosamente nos vayamos hacia donde se van todas las florecillas del mundo.

Dibujo_azulP.D.- Entre las páginas del libro sobrevivía también un pequeño dibujo en tinta azul sobre papel de los que yo solía hacer para entretener mis tiempos de silencio.

Anuncios

2 pensamientos en “Tiempo de silencio recobrado

  1. “Tiempo de silencio” fue uno de los libros que marcó mi adolescencia. Lo debí leer con 16 años.
    La sordidez fue un grito que colaboró a despertar mi conciencia social de adolescente de instituto de barrio.
    Pero recuerdo sobre todo la inseguridad; el adolescente quiere verdades, claridades, causas por las que merezca la pena vivir… Recuerdo a un hombre bienintencionado, comprometido con el significado de su profesión, al que la vida le da la espalda y le arroja al arcén.
    Gracias, Javier, por recordarmelo
    Pablo

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s