La decepción de la señorita Prim

eldespertardelasentildeoritaprim_zps67ba89deEscuchar una entrevista con su autora, Natalia Sanmartín, en El Ojo crítico -el programa cultural de Radio Nacional de España- movió mi curiosidad por leer «El despertar de la señorita Prim». Periodista en el diario económico Cinco Días, es su primera novela que, sorpresivamente, vendió los derechos a numerosas editoriales de otros países incluso antes de publicarse en España. Ambas cosas, tratarse de la opera prima de una joven periodista y el interés despertado fuera de nuestras fronteras -unido a una voz agradable, lo reconozco-, me llevaron a comprar esta novela publicada por Planeta.

Pero está claro que ni la curiosidad ni el instinto son razones suficientes para reconocer un buen libro. Efectivamente, esta vez resultaron un estrepitoso fracaso.

En San Ireneo de Arnois todo el mundo comentó la llegada de la señorita Prim. La tarde en que la vieron cruzar el pueblo era tan solo una postulante camino de una entrevista, pero los habitantes del lugar se conocían lo suficiente como para saber que una vacante allí era un bien efímero.

Así comienza la novela. Lo que sigue después es una sucesión de encuentros con los habitantes de aquel extraño pueblo que dan pie a la autora para hilar unos diálogos -entre cientos de pastas, mermeladas y tazas de té- que son discursitos a medio camino entre un curso de filosofía a distancia y un libro de autoayuda. La historia, los personajes y la novela entera están hechos de cartón-piedra. No le quito ningún mérito a Natalia Sanmartín, y me alegro de su éxito, pero recuerdo que leí sus páginas a toda prisa esperando librarme cuanto antes de aquel cuento tan almibarado como su portada. Por último, no sé si existe la literatura femenina -escrita por y para mujeres-, pero si existe, no hay mejor ejemplo que El despertar de la señorita Prim.

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12 pensamientos en “La decepción de la señorita Prim

  1. “Por último, no sé si existe la literatura femenina -escrita por y para mujeres-, pero si existe, no hay mejor ejemplo que El despertar de la señorita Prim”. Con eso me quitas todas las ganas de leerlo. Desgraciadamente sí que creo que existe (o se fomenta) esa literatura femenina. Yo, como mujer, no encajo en eso que se supone que me debería gustar. Si un libro solo gusta a mujeres (o solo gusta a hombres) no puede ser un buen libro, en mi opinión.

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