La piel fría

La piel fría, en edición de Círculo de Lectores. 2004.

La piel fría, en edición de Círculo de Lectores. 2004.

Reparé en La piel fría, la primera novela publicada de Albert Sánchez Piñol (Barcelona, 1965) al poco de aparecer, en 2003, por las buenas críticas que leí posteriormente en periódicos y suplementos literarios. Tanto es así que sin haberla leido me atreví a regalarla a un amigo confiando en que el descubrimiento del trabajo de un autor novel podía constituir un buen regalo. Mi amigo nunca me dijo después qué le había parecido y yo, por discrección y por evitarle quizá un mal rato, tampoco me atreví a preguntar. Por eso siempre tuve la curiosidad y la deuda de volver algún día a La piel fría. Es lo que me sucedió hace un par de semanas cuando en Lekeer, una pequeña librería-café de libros usados en Majadahonda (Madrid), me topé con la novela. Fue uno de esos momentos en los que sabes que no puedes burlar al destino: si aquel libro estaba allí en aquel preciso momento era para que yo lo comprara, sin discusión. Eso es lo que hice y me marché feliz con mi adquisición.

Originalmente publicada en catalán (La pell freda), narra la historia de un joven irlandés que desengañado de la militancia política y las luchas patrióticas contra Inglaterra consigue un trabajo en la estación meteorológica de una minúscula isla en el Atlántico sur. Nada más pisar la isla -de la que ni siquiera conocemos el nombre- comenzará una odisea inesperada en compañía de su único habitante, el extraño farero Batís Caffó, para defenderse de unos seres mitad humanos mitad peces que les asedian. Suena inquietante, ¿verdad? Más para mí que a pesar de conocer de oídas la novela no sabía absolutamente nada de su argumento. Y me dejé llevar, intentando adivinar en cada página si aquel era un libro de aventuras, de misterio, de terror, o de las tres cosas a la vez. Estas son las primeras líneas:

Nunca estamos infinitamente lejos de aquellos a quienes odiamos. Por la misma razón, pues, podríamos creer que nunca estamos absolutamente cerca de aquellos a quienes amamos. Cuando me embarqué ya conocía este principio atroz. Pero hay verdades que merecen nuestra atención, y hay otras con las que no conviene mantener diálogos.

Sánchez Piñol escribe con una prosa y un sentido del ritmo muy cuidados, logrando cear un relato con una atmósfera que convierte lo que podría quedar en un cuento fantástico de monstruos en una novela con verdadera carga de profundidad. Te hace creer en lo que ves y meterte no ya dentro del faro sino en la piel de los dos personajes puestos en una situación límite. «No era un recluso de mi islote, tan solo de mi memoria», dice el joven irlandés de sí mismo, que «por muy católico que me declarase, prefería el morse al latín». Y así describe Albert Sánchez a Batís Caffó:

Tenía los labios separados y húmedos del idiota, como si mirara hacia el interior de su espíritu en vez de vigilar los exteriores del faro. […] Pero pese a las pinceladas de barbarie, pese a los innegables defectos tabernarios, a menudo revelaba el carácter de un aristócrata despojado de sus propiedades. […] Filósofo de la musculatura, de principios higienicos más que ordinarios, cuando comía parecía un auténtico rumiante.

La piel fría es una novela de un género distinto a lo que acostumbro a leer, pero que me ha sorprendido mucho. No en vano ha sido traducida a multitud de idiomas, entre otros al inglés, con el obvio pero sugerente título de  Cold Skin. Así que me atrevo a recomendarla e incluso a regalarla nuevamente. Y para quienes ya la hayan leído regalaría -a ciegas, de nuevo- su segunda novela, Victus. Publicada después de siete años por este escritor y antropólogo catalán, y esta vez escrita en español, Victus tiene como protagonista a un ingeniero militar sin convicciones que se verá involucrado en la Guerra de Sucesión española que culminará con el asedio a Barcelona del 11 de septiembre de 1714.

P.D.- Hablando de faros, hay una extraordinaria novela que también tiene como protagonista destacado esa misma edificación: El pintor de batallas, de Arturo Pérez Reverte.

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3 pensamientos en “La piel fría

  1. Buena reseña, que me ha dejado con ganas de leerla. Sólo un apunte, Victus es la tercera novela de Sánchez Piñol, antes está Pandora en el Congo, que también me han recomendado.

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  2. Me había fijado en este libro en las librerías pero no me había terminado de llamar la atención. Pero tu reseña sí que lo ha conseguido, así que le daré una oportunidad. Se vendrá conmigo en mi siguiente paseo por las librerías
    Besotes!!!

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