Cómo nacen y se escriben las novelas

Tengo la fortuna de trabajar en una empresa que tuvo la idea de poner su sello, como patrocinador, en una colección de libros que El País utilizó hace varios meses como reclamo para promocionar la venta del periódico: la Biblioteca Vargas Llosa, “una colección formada por 24 obras extraordinarias en edición de lujo”, editada por Alfaguara. Terminó la promoción y la directora del departamento de Medios envió un correo electrónico donde ofrecía recoger la colección completa de libros. No es el tipo de correos que uno recibe todos los días y menos con una oferta tan interesante. Subí a la segunda planta y allí había un montón de cajas. Cogí una caja que pesaba lo suyo y bajé con la carga de lo que a mí me pareció un pesado tesoro. Esto fue antes del verano cuando comenzábamos la obra de reforma en casa, así que simplementé abrí la caja pero no saqué los libros salvo uno, aquel que llevaba tiempo queriendo leer, además el volumen más fino de toda la colección, «Cartas a un joven novelista», escrito en 1997, aún conociendo con antelación la provocadora recomendación con la que Vargas Llosa cierra el libro:

Querido amigo: estoy tratando de decirle que se olvide de todo lo que ha leído en mis cartas sobre la forma novelesca y de que se ponga a escribir novelas de una vez. Mucha suerte.

Y es que la excusa de recibir emocionado la supuesta carta de un joven escritor pidiendo su consejo sobre cómo ser un escritor, le lleva a Vargas Llosa -«aprovechando notas y apuntes que me habían servido para dar conferencias o seminarios sobre mis autores favoritos», a tejer un discurso con sus ideas acerca de la literatura, la ficción y el arte de narrar, lo que él llama «un ensayo sobre la manera como nacen y se escriben las novelas, según mi experiencia personal, que no tiene por qué ser idéntica ni siquiera parecida a la de otros novelistas».

Utilizando por tanto el género epistolar, el nobel hispano-peruano va desgranando con un lenguaje que intenta ser muy claro y didáctico diversas claves a considerar por el narrador a la hora de enfrentarse a la aventura de escribir: la vocación literaria, el punto de partida, el estilo, el narrador, el espacio, el tiempo o el nivel de realidad de la novela, así como otras técnicas entre las que se encuentran las que el denomina la caja china, el dato escondido o los vasos comunicantes.

Tal vez, a los lectores empecinados de novelas les pueda enriquecer la lectura saber que, detrás de esas aventuras ficticias que encienden su imaginación y los conmueven, hay no sólo intuición, fantasía, invención y una pizca de locura, sino también terquedad, disciplina, organización, estrategia, trampas y silencios, y una urdimbre compleja que levanta y sostiene en vilo la ficción.

Ese es el camino que señala Vargas Llosa a los aspirantes a novelistas, una combinación de esfuerzo e inteligencia si, como él piensa, una de las certezas de la vocación literaria es que el escritor sienta íntimamente que «escribir es lo mejor que le ha pasado y puede pasarle, pues escribir significa para él la mejor manera posible de vivir». Pero advierte sobre la enorme exigencia del oficio de escritor cuando afirma igualmente que «la vocación literaria no es un pasatiempo, un deporte, un juego refinado que se practica en los ratos de ocio. Es una dedicación exclusiva y excluyente, una prioridad a la que nada puede anteponerse, una servidumbre libremente elegida que hace de sus víctimas (de sus dichosas víctimas) unos esclavos.

La ficción no es la vida vivida, sino otra vida, fantaseada con los materiales que aquella le suministra y sin la cual la vida verdadera sería más sórdida y pobre de lo que es.

Aunque Cartas a un joven novelista no es un manual para aprender a escribir, «algo que los verdaderos escritores aprenden por sí mismos», sirve perfectamente para repasar cuestiones básicas fundamentales y es un texto que deberían leer todos aquellos que tiene la ilusión de llegar a ser escritores, sean jóvenes o no tanto. Al menos tendrán la fortuna -como tuve yo- de deleitarse con la forma de escribir -mezclando esta vez realidad y ficción- de un auténtico y laureado escritor de novelas.

P.D.- Ahora que los 24 volúmenes descansan por fin en una estantería de la librería, ya sé que mi próximo Vargas Llosa será Conversación en la catedral.

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4 pensamientos en “Cómo nacen y se escriben las novelas

  1. Yo leí hace tiempo el libro, a pesar de que el estilo de Mario Vargas LLosa no sea propiamente un estilo que me guste mucho. A pesar de eso, la verdad es que el libro es muy útil, sobre todo, para los escritores noveles que escribimos nuestra primera novela, para aprender cómo construir la línea argumental. A mí me pareció muy interesante sobre todo la cuestión del tiempo y los recuross de la caja china. Saludos¡¡¡

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  2. Precisamente “Cartas a un joven novelista” fue lo primero que leí de Vargas Llosa y me sentí muy identificada con lo que decía que debía sentir un novelista. Después leí “Travesuras de la niña mala”, que ni me disgustó ni me apasionó. Al igual que tú, le tengo muchas ganas desde hace tiempo a “Conversaciones en la catedral” y también a “La ciudad y los perros”. Disfruta de tu colección.

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