Un mundo sin lectores

«El hábito de la lectura se ha esfumado»

«El hábito de la lectura se ha esfumado»

En una hipotética guerra contra la inteligencia de la raza humana, el ejército de alguna potencia maligna o de una civilización desconocida podría utilizar un arma de destrucción exclusiva de libros. De esa forma, la  descomunal cantidad de conocimiento que guardan los libros -cualquiera que fuera su género- sería hurtada de un plumazo ante la mirada atónita de los hombres y de las generaciones venideras. Verían esfumarse libros de papel, reducidos a una nube de polvo que se posaría sobre todas las cosas como testigo del horror destructor, y electrónicos -con DRM o sin él- desaparecidos también para siempre de todos los dispositivos en su nube virginal. Viviríamos en un mundo ya imaginado antes por otros donde los libros serían tan solo un recuerdo vago de tiempos más felices. Sería el resultado de utilizar el arma de destrucción inteligente y masiva que ya hubieran querido para sí los nazis y los bomberos de Ray Bradbury en ‘Fahrenheit 451’.

Pues bien, aunque lo anterior no sean más que conjeturas propias de la ciencia ficción, como bien retrata la ilustración de este post, quizá estemos más cerca de ese momento aunque desde otra perspectiva. Philip Roth, que ha anunciado  recientemente que deja de escribir y se retira -acuciado ya hace años por el tema de la enfermedad y la decadencia física-, hacía su propio diagnóstico:

El problema es que el hábito de la lectura se ha esfumado. Como si para leer necesitáramos una antena y la hubieran cortado. No llega la señal. La concentración, la soledad, la imaginación que requiere el hábito de la lectura… Hemos perdido otra guerra. En veinte años la lectura será un culto… Los lectores van a desaparecer. Seguirá habiendo novelistas que seguirán escribiendo, pero serán leídos por menos y menos gente.

Quizá por eso las diversas iniciativas que surgen con la romántica idea de combatir esa epidemia. Por ejemplo la Casa del Lector en Madrid -«un gran centro cultural que hará de los lectores y la lectura sus protagonistas fundamentales. Un lugar desde el que experimentar con la lectura, sus nuevas manifestaciones, su promoción, la formación de sus intermediarios…»-, o la Ciudadela de los Libros en México D.F. –«un enclave de civilación invulnerable a la barbarie»– como escribe Vargas Llosa.

No sé si serán los lectores quienes desaparezcan como afirma Roth o serán los autores quienes finalmente se retiren a vivir en la casa de los escritores desaparecidos, como imaginaba Bolaño. El caso es que el ecosistema donde ahora conviven lectores, escritores, libreros, editores y consumidores en general está cambiando muy deprisa y en poco tiempo se parecerá muy poco a como es hoy.

De momento, y por si acaso, sigamos leyendo mientras nos quede aliento y libros suficientes para ello.

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6 pensamientos en “Un mundo sin lectores

  1. Creo que aún hay espacio para muchos más lectores y escritores. Lo digo como escritor en proceso y como habitante de suramérica, donde con el desarrollo económico, el incremento en la educación y el acceso a los libros electrónicos tendremos muchos más lectores en unos años!

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    • Yo también lo creo así aunque la proliferación sobre todo de escritores multiplica tanto la oferta que muchas veces los lectores nos sentimos apabullados. En cualquier caso, ojalá que en Latinoamérica o en cualquier otro lugar crezca por supuesto el número de lectores, porque será señal de que podemos ser (un poquito) más felices. Gracias por pasar por La Palabra Infinita. Un saludo.

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