«Nadie me verá llorar», de Cristina Rivera Garza

Nunca hubiera leído «Nadie me verá llorar» (Tusquets editores, Colección Andanzas, 2004) si antes no me hubiera encontrado -es un decir- con Cristina Rivera Garza, su autora, en las redes sociales, primero en Twitter (@criveragarza) y después en su blog. De ahí pasé a leer los artículos de su columna semanal en el periódico mexicano Milenio. Supe entonces que es una escritora mexicana, que tiene mi edad (bueno, es cierto, algo más jóven) y que es doctora en Historia. Si elegí esta novela, escrita en 1999, para conocer su narrativa fue quizá por un título con tanta fuerza. En cualquier caso creo estar en deuda con Twitter por haberme presentado a su autora.
Leída en los días de Semana Santa, entre Nueva York y Chicago -prácticamente entre el avión y el hotel-, de «Nadie me verá llorar» me quedo con el tormento de amor de la loca Matilda Burgos, interna en el maniconio de La Castañeda, en el México de principios del siglo XX. Una historia que Rivera Garza recrea libremente sobre la existencia real de una interna y sobre el ambiente del México en los albores de la post-revolución que ella misma analizó en su tesis de doctorado en historia latinoamericana. «Ahí, frente a él, sentada sobre el banquillo de los locos, vistiendo un uniforme azul, la mujer que debería haber estado inmóvil y asustada, con los ojos perdidos y una hilerilla de baba cayendo por la comisura de los labios, se comportaba en cambio con la socarronería y altivez de una señorita de alcurnia posando para su primera tarjeta de visita». Es también una novela sobre el desencanto. Uno de los personajes dice: «El  desencanto está en boga. Mencionarlo es un rasgo de inteligencia, el  sello de un espíritu refinado».
C. Rivera Garza (Matamoros, 1964)
Pero además de dejarme arrastrar por la historia de Matilda y el fotógrafo Joaquín Buitrago pensaba dónde Cristina Rivera Garza podía encontrar las palabras para evocar ciertos sentimientos: «El sonido invadió su cabeza todo el día y toda la noche. No era el monótono zumbido de una abeja, sino el estrépito de un vaso de cristal rompiéndose en la sangre». Y es que además de novela y relatos ha escrito también poesía. Se puede leer en la novela: «La luz, desde lejos, se confunde con el paso de una luciérnaga extraviada en el corazón del invierno. […] Las palabras se habían vuelto vocablos sin razón, sonidos que, una vez articulados, se confundían con el aire. […] ¿Quién no ha soñado frente a una taza de porcelana tatuada con las huellas del lápiz labial de una mujer?». 
Sí, es una lectura que requiere volver sobre las palabras y releer en ocasiones pero que por eso mismo se saborea mejor y no deja indiferente. Después de todo, me alegro mucho de poder tachar a Cristina Rivera Garza de mi Lista de Autores Desconocidos. ¿Por qué -me pregunto ahora- he tardado tanto en saber sobre ella? Pero también me pregunto por qué es necesario ilustrar la portada de la novela de un escritora mexicana con una pintura de otra artista mexicana: Frida Kahlo.
P.D.- Precisamente ahora que regreso a Madrid comienzo a leer a una escritora que vive en Brooklyn, Nueva York: Siri Hustvedt.
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3 pensamientos en “«Nadie me verá llorar», de Cristina Rivera Garza

  1. Gracias por presentarme a esta autora a la que no conocía de nada. Y el título también me atrae. Tiene fuerza como dices. Y la novela, por lo que cuentas, también es intensa. Me la apunto. Besotes!!!

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  2. Yo la leí. Y me atrajo precisamente ese certero título, tan lleno de fuerza.¡Qué fortuna haberlo leído! Desde Carlos Fuentes no me había encontrado con una prosa tan rica, con tantas figuras tan complejas y tan exactas, con tanta elocuencia cargada de imágenes. No sólo la historia –que uno puede encontrarse en la literatura en español con buenas historias, entrañables, extrañas, terribles–, sino ¡la manera de contarlas!Es excepcional.

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  3. Sólo una pequeña corrección… El fotógrafo se llama Joaquín Buitrago. Ella, Matilda Burgos… Burgos Lomas, para mayor precisión… Yo conocí a Cristina por esta novela que compré al paso en una venta de saldos en un sótano del Palacio de Bellas Artes. Una edición que no tiene esta portada… Y se ha convertido en mi libro "favorito de todos los tiempos".. A cada re lectura subrayo y subrayo lineas… Y escribo y escribo pequeños comentarios… Y he hecho mías frases como "Todo fracaso comienza con la luz, con el deseo de atrapar la luz para siempre"… E igual, doy gracias al destino por tan gratificante encuentro… Saludos… desde el abismo..? (desde mi cel tengo q publicar esto como anónimo… @gna325)

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