Construir una historia

Mario Vargas Llosa
Uno de los libros que me quedan por leer, que quiero leer, es «Cartas a un joven novelista», de Mario Vargas Llosa, recientemente reeditado por Alfaguara. En realidad ni uno es joven (tampoco diría yo mayor…) ni novelista, pero -al menos- de ambas cosas hay una que es posible corregir, y es la segunda: escribir una novela. 

Ya sé que Cartas a un joven novelista no es un libro de autoayuda para escribir una novela en tres semanas pero me apetece leer qué consejos da y cómo lo cuenta Vargas Llosa, porque como leí en la reseña del libro que realizó Ecdótica, uno de los últimos párrafos ya advierte sobre qué hacer: «Querido amigo: estoy tratando de decirle que se olvide de todo lo que ha leído en mis cartas sobre la forma novelesca y que se ponga a escribir novelas de una vez».

Pero sobre todo también porque me maravilló la forma en que Vargas Llosa explica en su discurso del Nobel –Elogio de la lectura y la ficción– qué es y qué significa construir una historia:

«Aunque me cuesta mucho trabajo y me hace sudar la gota gorda, y, como todo escritor, siento a veces la amenaza de la parálisis, de la sequía de la imaginación, nada me ha hecho gozar en la vida tanto como pasarme los meses y los años construyendo una historia, desde su incierto despuntar, esa imagen que la memoria almacenó de alguna experiencia vivida, que se volvió un desasosiego, un entusiasmo, un fantaseo que germinó luego en un proyecto y en la decisión de intentar convertir esa niebla agitada de fantasmas en una historia. “Escribir es una manera de vivir”, dijo Flaubert. Sí, muy cierto, una manera de vivir con ilusión y alegría y un fuego chisporroteante en la cabeza, peleando con las palabras díscolas hasta amaestrarlas, explorando el ancho mundo como un cazador en pos de presas codiciables para alimentar la ficción en ciernes y aplacar ese apetito voraz de toda historia que al crecer quisiera tragarse todas las historias. Llegar a sentir el vértigo al que nos conduce una novela en gestación, cuando toma forma y parece empezar a vivir por cuenta propia, con personajes que se mueven, actúan, piensan, sienten y exigen respeto y consideración, a los que ya no es posible imponer arbitrariamente una conducta, ni privarlos de su libre albedrío sin matarlos, sin que la historia pierda poder de persuasión, es una experiencia que me sigue hechizando como la primera vez, tan plena y vertiginosa como hacer el amor con la mujer amada días, semanas y meses, sin cesar.»
P.D.- La semana pasada me trajeron de Madrid dos nuevos libros: «Desiertos de la luz», poesía de Antonio Colinas, y «2666», novela de Roberto Bolaño.

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7 pensamientos en “Construir una historia

  1. 2666 es una novela increíble, excesiva, abrumadora y, sobre todo, maravillosa. La he disfrutado como pocas, con el placer que da saber que estás devorando a un escritor de muchos, muchos quilates. Sobre libros de escritores, hay un librito, también de Vargas Llosa, un poco difícil de encontrar que es "historia secreta de una novela", donde narra la redacción de "La casa verde" y, aunque suena a sacrilegio en este blog tan intelectual, también recomiendo "Mientras escribo", de Stephen King.

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  2. ¿Significa eso que vas a lanzarte a escribir una novela? Pues nada, quedamos a la espera …:)Ya nos explicarás también lo que te ha parecido la novela de Bolaño. Reconozco que no he leído nada de él, pero después de ver el comentario anterior creo que he de poner remedio a eso.

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  3. Hola Vicente,Si ya tenía ganas de leer 2666 después de haber leído Los detectives salvajes, ahora, sabiendo que es una novela "increíble, excesiva, abrumadora y, sobre todo, maravillosa", muchísimo más. Tengo que encontrar el momento oportuno para disfrutarla como tú lo hiciste.Intentaré buscar el libro de Vargas Llosa porque además este año leí La casa verde y me gustó mucho, e incluso el de Stephen King, porque este blog de intelectual tiene muy poco o nada, y el que lo escribe mucho menos…Muchas gracias por tus recomendaciones, y muy honrado de tenerte por aquí.Un abrazo.

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  4. Hola Astrid,Seguro que te suena aquello de "I had a dream…". Pues lo mismo, yo tengo el mío, aunque de ahí a "lanzarse" a escribir hay mucho trecho. Me produce tanto respeto o más que "lanzarme" en paracaídas, donde el resultado puede ser verdaderamente desastroso. Dicho lo cual, no tiro la toalla.Sobre Bolaño, fíate de Vicente y de mí, creo que no te arrepentirás. Ya contaré cómo me fue con 2666.Un saludo grande.

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  5. Excelenpe entrada, pues la verdad comparto la idea de que lo mejor es lanzarse simplemente a hacerlo. Yo lo hice, y la novela que escribí ha gustado a la inmensa mayoríade quienes la han leido.No sé si lamentablemente, pero podríamos decir que soy un romántico rebelde. No he llamado a las puertas de ninguna editorial, ni pretendo que algún dia esté publicada.Sólo es un gusto que me di y un gusto que comparto con todos aquellos que les interese.Ahora estoy escribiendo mi segunda novela y les puedo asegurar que es infinitamente más sencillo que la primera, la cual podemos decir que tarde 35 años en escribir.

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