Una vida en el mar de la información

Todavía con el recuerdo reciente de los regalos de los Reyes Magos y la falta de afición por la lectura de los jóvenes, recupero dos piezas que me parecen muy significativas al respecto, y que parecen haber sido escritas para poner de relieve la relación y la aparente contradicción entre libros y nuevos dispositivos tecnológicos.
La primera pertenece a un artículo de Andrés Ibáñez publicado en ABCD las Artes y las Letras en su columna de “Comunicados de la tortuga celeste”. Es un magnífico artículo titulado ‘Noche de verano’ y del que -aunque merece la pena leerlo en su integridad-, extraigo unos párrafos que me parecen simplemente esclarecedores y oportunos:
“Mi madre declara que no entiende cómo la gente puede pasarse horas con la nintendo, con el ordenador, los mensajitos de móvil. En tiempos de Sócrates tuvo lugar un cambio en la forma de transmitir el conocimiento: se puso de moda la escritura. Sócrates jamás escribió nada, pero Platón escribió copiosamente. Entre otras cosas el mito del origen de la escritura, en el que un rey egipcio se queja de que una innovación como esa resultaría peligrosa, puesto que los hombres perderían la memoria.

Estamos viviendo un cambio todavía más significativo que el que supuso la invención de la imprenta para la evolución de la cultura. El salto de una vida oral a una vida escrita. El salto de una vida escrita a una vida en el mar de la información.

Mi sensación es que estamos viviendo un cambio de las mismas proporciones que ese que vivió Sócrates, un salto todavía más significativo que el que la invención de la imprenta supuso para la evolución de la cultura. El salto de una vida oral a una vida escrita. El salto de una vida escrita a una vida en el mar de la información. Y seguramente los seres humanos perderemos algo en ese salto, pero también ganaremos algo que hoy todavía no podemos ni imaginar”.

El otro texto pertenece a una entrevista a Philip Kerr (Edimburgo, 1956) en Babelia, un escritor que el pasado verano publicaba en España ‘Unos por otros’ (RBA) donde vuelve a recrear los años del nazismo desde el punto de vista de un detective (Bernie Ghunter).

Mi hijo sigue enganchado a las maquinitas y empeñado en ver todo a través de una pantalla.
Pues bien, al final de la entrevista podemos leer lo siguiente:
“Como autor sigue compaginando la literatura para adultos y la infantil, aunque personalmente no encuentre grandes diferencias. Ha vendido miles de ejemplares de ‘Los hijos de la Lámpara’, escrita inicialmente para desenganchar a su hijo de la Play Station.
P.- ¿Ha conseguido que su hijo lea?
R.- No fue complicado escribir para el público infantil y me siento orgulloso del éxito, pero no he triunfado con respecto a mi hijo: sigue enganchado a las maquinitas y empeñado en ver todo a través de una pantalla.
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